Homofóbia. Desde la Iglesia Católica hacia la sociedad.
¡Puto, anormal, pervertido, maricón!, estos y otros tantos insultos son dichos frecuentemente por la sociedad a personas con una identidad sexual diferente a la “heteronormatividad”. El término homofóbia refiere al odio, prejuicio, y discriminación contra hombres y mujeres homosexuales. Esta es una definición simple de una de las características mas claras de la sociedad heterosexista.
¿ La homofóbia surge individualmente de cada persona intolerante o es impuesta por instituciones políticas-eclesiásticas? La Iglesia Católica, al ser una institución reaccionaria, misógina y homofóbica, es una de las responsables de la idea de la inmoralidad gay, “como es sabido, la fuente principal de la moral dominante en nuestra sociedad es la moral cristiana. El mal y el bien, lo deseable y lo indeseable en su representación presente, se nutren de los mandamientos religiosos para configurarse.”
El Vaticano niega la existencia de derechos hacia los homosexuales, “las iniciativas para dar carta de ciudadanía a la orientación homosexual puede tener una influencia negativa sobre la familia y la sociedad” (Santa Sede, 1986).
Si bien la sociedad es en gran parte laica, aun mantiene la moral cristiana en gran medida, porque esta sociedad sigue siendo discriminatoria, y como dice Flavio Rapisardi (docente en Filosofía de la UBA y coordinador del Área Estudio Queer y Multiculturalismo del Centro Rojas de la UBA), sostiene que "lo que ha perdido legitimidad es el discurso discriminatorio, no la discriminación”.
Hoy en día la lucha por los derechos de las minorías sexuales a ganado mucho terreno. Desde la aprobación de la Unión Civil en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y demás logros, como se puede apreciar en el gran avance y cantidad de estudios sobre Género que surgen de ámbitos académicos.
Uno de los puntos sobre los que gira la lucha del movimiento gay-lésbico es sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción gay, derechos que siempre coarta la Iglesia. La unión entre dos personas, llámese matrimonio o de cualquier otra forma, no es privativo de la Iglesia, sino que es un derecho civil, propio de todas las personas sin importar su identidad sexual.
Analizar el porque de la negación de este derecho civil por parte de la Iglesia es una perdida de tiempo, son solo objeciones anacrónicas y sin sentido y “podemos decir entonces que existen unas representaciones hegemónicas de la sexualidad que construyen relaciones de poder sobre las mujeres y varones que tiene relaciones eróticas o amorosas con personas de su mismo sexo”
Al exigir respeto a los derechos de las minorías sexuales, no se pide tolerancia, concepto con el cual no concuerdo, sino que se pide igualdad. El concepto de tolerancia, hacia los homosexuales, tiene una carga discriminatoria.: “yo heterosexual, te tolero a vos homosexual”. Si las relaciones sexuales entre dos personas son privadas, ¿por qué las relaciones homoeróticas están destinadas al arbitrio por parte del Estado? “El hecho de que existan políticas estatales destinadas al objeto homosexualidad requiere una explicación, porque parecería tratarse de una impertinencia que todos aluda a una práctica sexual de índole privada cuyo desarrollo no podría acarrear consecuencias mas que a quienes la realizan.”
Como dice Flavio Rapisardi, “la tolerancia es el mito liberal mas grande porque es jerarquizadora, porque decir, “yo tolero al otro” es ponerlo un escalón mas abajo, y decirle “tengo que bancarte”. Yo estoy en contra de la tolerancia, creo que el discurso debe ser contra la discriminación”.
“Si bien la homosexualidad ha comenzado, en los últimos años, a ser mas difundida y publicitada en los medios masivos de comunicación de nuestro país, esto no es reflejo de una apertura mayor por parte de la sociedad a sus reclamos y demandas por igualdad social. Muestra de ello son las prácticas discriminatorias, explícitas o implícitas, que aun perduran”
Como aclara Mario Pecheny “si la tolerancia implica el respeto de la libertad del otro, de sus maneras de pensar y de vivir, ella significa al mismo tiempo admitir la presencia del otro a regañadientes, la necesidad de soportarlo o dejarlo sencillamente subsistir. La tolerancia no equivale pues a la aceptación ni al reconocimiento social.”
La homofóbia encuentra uno de sus máximos exponentes en la jerarquía eclesiástica , un claro ejemplo de esto es: “en 1985, el Obispo de San Rafael (Mendoza), León Kruk, se preguntaba: “¿Es posible que los enfermos morales, como los homosexuales, reclamen carta abierta de ciudadanía para sus pasiones vergonzosas y para sus actos contra la naturaleza, que ni entre los animales mas salvajes se da, para que se los considere normales? Los defensores de los derechos humanos no protestan por este atropello a la dignidad humana. La homosexualidad, el divorcio y el aborto, son gritos de rebelión contra Dios” , habría que aclararle al Obispo que la rebelión contra las injusticias siempre es buena.
La identidad homosexual se desarrolla para cada individuo en una sociedad que reglamenta sus acciones, y de acuerdo al nivel de homofóbia de cada sociedad, las prácticas homosexuales serán asumidas con mayor o menor libertad, “porque la homosexualidad es una práctica privada que tiene consecuencias publicas en el sentido de que si los homosexuales se muestran como son en los espacios públicos encontrarán discriminación, porque el publico no puede verlos sin evaluarlos a través de los filtros cognitivos del imperativo heterosexual.”
El hecho de que nuestra sociedad (con sus valores cristianos y occidentales) niegue y transforme a la homosexualidad en una perversión, no significa que todas las culturas tengan esta misma mirada hacia una sexualidad diferente, porque:“el antropólogo Marvin Harris sostiene que los estudios antropológicos muestran que son pocas las sociedades que prohíben completamente todo tipo de actividad homosexual.” Según Harris :
“...la pregunta adecuada que hay que formular ante las sociedades que inculcan una aversión a toda forma de homosexualidad y arrojar a los homosexuales a las catacumbas no es por qué se produce a veces una conducta homosexual, sino porque no ocurren mas a menudo, no se trata de por qué algunas personas lo encuentren atractivo, sino de porqué tantas personas lo encuentren aborrecibles” (M. Harris: 1984: 119)
Con todo lo expuesto quiero demostrar como la sociedad, cegada por la moral cristiana, a pesar de los avances sigue siendo una sociedad heterosexista, que mira a las distintas minorías sexuales como algo anormal, pero el camino de los grupos homosexuales está en la lucha por el reconocimiento a todos sus derechos, a la igualdad, no desde la tolerancia, sino desde la no discriminación.

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